¿Miedo a conducir? El 33% de las personas que poseen el carné de conducir tiene, en alguna ocasión, miedo de sentarse al volante. Es un problema complejo, para el que hay casi tantas soluciones como conductores. Todo el mundo ha soñado alguna vez que cae al vacío, quiere huir pero las piernas no le responden, intenta gritar pero no consigue emitir ningún sonido. Sin embargo, para mucha gente la peor de las pesadillas es verse conduciendo por una carretera en malas condiciones, bajo una lluvia intensa o en una situación de mucho tráfico.
Estas personas, que una vez despiertas prefieren evitar coger el coche porque sienten ansiedad al hacerlo, sufren una enfermedad llamada amaxofobia. En muchas circunstancias, el miedo resulta positivo, al alertar del peligro y preparar el cuerpo para que reaccione adecuadamente. Sin embargo, en las personas con amaxofobia, el miedo se intensifica. La tensión muscular y psíquica que sufren puede llegar a bloquear su capacidad para llevar un coche. Conducir les resulta una experiencia muy desagradable e, incluso, pueden llegar a convertirse en un peligro para sí mismos o para los demás, ya que hacerlo en esas circunstancias no es aconsejable.
Los expertos coinciden en dividir la amaxofobia en dos tipos según la virulencia de los síntomas. Por un lado, están aquellos en los que el miedo a conducir se presenta de una manera circunstancial y que representan el 33% de la población que posee el carné.
Estos casos están ligados a un desencadenante, como el clima adverso, circular de noche o con mucho tráfico. Por otro lado, están aquellos en los que el miedo a conducir es paralizante: es el 6% del total de los conductores. Entre ellos, el porcentaje de mujeres dobla al de hombres y las causas principales también están bastante diferenciadas por sexos. El 59% de los hombres que se encuentran en esta situación siente una disminución en sus capacidades para conducir, que suele estar condicionada por una edad avanzada, algún tipo de enfermedad o una prescripción médica.
En las mujeres, sin embargo, la principal causa es una baja autoestima, que puede venir dada por familiares o amigos que la hayan menoscabado o por unas primeras experiencias al volante traumáticas o estresantes. Este cuadro de síntomas también se da a edades distintas. En hombres, aparece en torno a los 60 años, mientras que suele afectar a las mujeres alrededor de los 48 años. En cuanto al miedo circunstancial a conducir, la proporción de mujeres es también muy superior a la de hombres (el 21% frente al 12%). Ambos géneros coinciden en la mayoría de las causas principales: los demás vehículos, conducir de noche, desconocimiento de la vía, tráfico denso, llevar niños en el coche, etc. Un factor que también afecta por igual a hombres y mujeres es el vehículo. Ambos géneros se sienten mucho más inseguros cuando viajan en coches prestados o de escasa potencia.
Las mujeres se declaran mucho más intimidadas por la manera de conducir de los demás. Entre ellas, también es muy frecuente que la amaxofobia esté inducida por una sensación de vulnerabilidad psíquica. Mientras, para los hombres, la principal causa del miedo circunstancial a conducir es haber ingerido alcohol.
Muy pocos de los afectados suelen afrontar su fobia. Deciden dejar de conducir en las circunstancias en las que sufren este tipo de síntomas. Suelen optar por el transporte público y, sobre todo, evitan conducir de noche. Una terapia recomendable sería asistir a un curso de reciclaje.
Los que sufren miedo paralizante suelen terminar dejanado de conducir definitivamente. Para ellos, la recuperación pasa por reconocer su trastorno e intentar afrontarlo con la ayuda de un profesional cualificado. En cuanto al miedo circunstancial a conducir, la proporción de mujeres es también muy superior a la de hombres (el 21% frente al 12%). Ambos géneros coinciden en la mayoría de las causas principales: los demás vehículos, conducir de noche, desconocimiento de la vía, tráfico denso, llevar niños en el coche, etc. Un factor que también afecta por igual a hombres y mujeres es el vehículo. Ambos géneros se sienten mucho más inseguros cuando viajan en coches prestados o de escasa potencia.
Las mujeres se declaran mucho más intimidadas por la manera de conducir de los demás. Entre ellas, también es muy frecuente que la amaxofobia esté inducida por una sensación de vulnerabilidad psíquica. Mientras, para los hombres, la principal causa del miedo circunstancial a conducir es haber ingerido alcohol.
Muy pocos de los afectados suelen afrontar su fobia. Deciden dejar de conducir en las circunstancias en las que sufren este tipo de síntomas. Suelen optar por el transporte público y, sobre todo, evitan conducir de noche. Una terapia recomendable sería asistir a un curso de reciclaje.
Los que sufren miedo paralizante suelen terminar dejanado de conducir definitivamente. Para ellos, la recuperación pasa por reconocer su trastorno e intentar afrontarlo con la ayuda de un profesional cualificado.
"Temen perder el control"
La psicóloga Alejandra Barquero nos habla de su experiencia con pacientes de amaxofobia
Usted prepara seminarios y terapias individuales para personas que sienten las más diversas formas de miedos al conducir. ¿Con qué problemas suelen acudir estas personas?
Alexandra Barquero: Los miedos son múltiples. Algo así como el 70% tiene miedo a la alta velocidad en las autopistas. Con frecuencia, puede comenzar ya a partir de los 60 km/h. Sufren ataques de pánico y les asaltan temores de herir a otras personas con su coche, o incluso de matarlas.
¿Cómo surgen estos problemas?
El estrés, sea de origen profesional o personal, es el mejor abono para los miedos. Pero también un accidente, por pequeño que haya sido, es a menudo el detonante.
¿Por qué tantas personas tienen miedo a conducir por autopistas?
Temen perder el control sobre el coche yendo a alta velocidad. Muchos se sienten presionados por otros conductores a tener que conducir más rápido. En todos, es el miedo ancestral a la muerte.
¿Y el miedo a los túneles o los puentes?
Muchas personas evitan conducir por túneles debido al miedo a ahogarse; es un síntoma típico de la angustia. Temen encontrarse dentro con atascos o incendios. A los que les afectan los puentes les preocupa el no poder confiar en sí mismos y, de pronto, llevar el coche contra los contrafuertes del puente.
¿Cómo es, concretamente, su terapia?
Primero se investiga la causa del miedo, después se aplican técnicas de terapia de conducta: ejercicios de relajación y visualización, así como entrenamiento para frenar los pensamientos. Aquí se trata, por ejemplo, de reprimir los pensamientos irreales que desencadenan los miedos con pensamientos reales. Al final, se hace un circuito de entrenamiento con el coche para practicar la aplicación las técnicas aprendidas.
A sus seminarios sólo van mujeres. ¿Es que los hombres no conocen el miedo al coche?
Vaya que si lo conocen. Pero con hombres sólo hago terapias individuales. Ahora estoy trabajando con un chico de 20 años que no se siente bien en el coche y sufre ataques de pánico. Por desgracia, necesita el coche para trabajar. A lo largo de la vida de un conductor, ¿los miedos suelen disminuir o aumentar? Es difícil decirlo. Mis clientes se mueven en edades de entre 20 y 70 años de edad. Aunque la mayoría tiene entre 30 y 50 años. Los que sufren ataques de pánico con más frecuencia son los de entre 25 y 35 años.
¿Se suelen recuperar totalmente muchos?
La proporción está en un 85%.
¿Hay también acompañantes miedosos?
Sí, pero es difícil establecer una terapia en estos casos. Se trata con frecuencia de miedos fundados, como puede ser el caso de un marido al volante que realmente corre mucho con el coche. |